¿Las pantallas están reemplazando el juego? Lo que podemos aprender de Toy Story 5

Cuando Pixar anunció que en Toy Story 5 los juguetes tendrían que competir por la atención de Bonnie frente a una tableta electrónica, muchas familias se sintieron identificadas.

La escena representa una realidad que cada vez es más frecuente: niños que pasan gran parte de su tiempo libre frente a una pantalla y juguetes que, muchas veces, quedan olvidados en un rincón.

Pero más allá de la historia de Woody y Buzz, la película nos invita a hacernos una pregunta importante:

¿Qué ocurre cuando las pantallas comienzan a ocupar el lugar del juego?

Las pantallas llegaron para quedarse

Hoy es casi imposible imaginar la vida sin celulares, tabletas o televisores. Forman parte de nuestra rutina y, utilizadas de manera adecuada, pueden ofrecer momentos de aprendizaje, entretenimiento e incluso favorecer la comunicación con familiares y amigos.

El problema no son las pantallas en sí.

La preocupación aparece cuando su uso es excesivo o desplaza actividades fundamentales para el desarrollo infantil.

Es decir, cuando un niño pasa tanto tiempo frente a un dispositivo que deja de jugar, moverse, explorar, conversar o descansar lo suficiente.

¿Por qué jugar sigue siendo tan importante?

Muchas veces pensamos que jugar es simplemente una forma de entretener a los niños. Sin embargo, desde la psicología y la pedagogía sabemos que el juego es una de las principales herramientas de aprendizaje durante la infancia.

Cuando un niño juega, está desarrollando habilidades que utilizará toda la vida.

Mientras construye una torre, aprende a resolver problemas.

Cuando inventa historias con sus muñecos, desarrolla el lenguaje y la imaginación.

Al jugar con otros niños aprende a negociar, esperar turnos, compartir y expresar emociones.

Incluso cuando parece que "solo está jugando", su cerebro está trabajando intensamente.

Por eso, la Academia Americana de Pediatría considera que el juego no es un premio después de aprender, sino una de las formas más importantes de aprender.

¿Qué dice la evidencia sobre el abuso de pantallas?

Cada vez existen más estudios que muestran que el uso excesivo de pantallas puede asociarse con menos tiempo dedicado al juego libre, la actividad física, el sueño y la interacción con otras personas.

Es importante aclarar que las pantallas no "dañan" automáticamente el desarrollo.

Lo que preocupa a los especialistas es aquello que dejan de hacer los niños cuando pasan demasiadas horas frente a ellas.

Por ejemplo:

  • Juegan menos.
  • Se mueven menos.
  • Conversan menos con otras personas.
  • Tienen menos oportunidades para imaginar y crear.
  • En algunos casos, también pueden presentar dificultades para dormir si utilizan pantallas antes de acostarse.

Por eso, tanto la Organización Mundial de la Salud como la Academia Americana de Pediatría recomiendan que las familias promuevan un equilibrio entre el uso de pantallas y otras actividades esenciales para el desarrollo.

El valor del juego libre

No todos los juguetes necesitan luces, sonidos o tecnología.

De hecho, muchas veces los materiales más simples son los que ofrecen mayores oportunidades para imaginar.

Una caja de cartón puede convertirse en un barco.

Una manta puede ser una cueva.

Un muñeco puede vivir cientos de aventuras diferentes sin necesidad de pilas o conexión a internet.

Eso ocurre porque, en el juego libre, quien crea la historia es el niño.

Y esa capacidad de imaginar, inventar y resolver situaciones fortalece habilidades cognitivas, emocionales y sociales que difícilmente puedan desarrollarse de la misma manera frente a una pantalla.

¿Cómo encontrar un equilibrio?

No se trata de prohibir la tecnología ni de hacer sentir culpa a las familias.

Las pantallas forman parte del mundo actual y seguirán acompañando el crecimiento de los niños.

El desafío consiste en que no desplacen otras experiencias igual de importantes.

Algunas ideas pueden ser:

  • Reservar momentos del día libres de pantallas.
  • Priorizar el juego libre todos los días.
  • Favorecer actividades al aire libre.
  • Compartir tiempo de lectura y conversación.
  • Acompañar el uso de pantallas en lugar de utilizarlas siempre como una actividad en solitario.

Pequeños cambios en la rutina pueden hacer una gran diferencia.

Lo que realmente nos enseña Toy Story 5

Quizás el mensaje más valioso de la nueva película no sea que las pantallas son malas.

El verdadero aprendizaje es recordar que los juguetes nunca fueron importantes por sí mismos. Lo importante siempre fue lo que los niños eran capaces de crear con ellos.

Porque ningún dispositivo puede reemplazar completamente la imaginación que aparece cuando un niño inventa una historia, construye un fuerte con almohadas o convierte el piso de su casa en una pista para autos.

En un mundo lleno de tecnología, seguir ofreciendo tiempo para jugar puede ser uno de los mejores regalos que podemos hacerles.

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